Guatemala realiza el 1er Congreso Nacional

El movimiento espirita de Guatemala, confirmando el buen momento que viven los trabajadores de las escuelas espiritas del país, realizó, con el patrocinio de la Federación Espirita Guatemalteca, el I Congreso Espirita de Guatemala, en la ciudad de Huehuetenango.

El evento tuvo lugar en un domingo frío y lluvioso, en un hotel rústico en medio a los cerros de Guatemala, habitada principalmente por indígenas que conservan sus tradiciones, su cultura y su lenguaje, a pesar de la presión histórica para que observan la cultura occidental.

El tema central del Congreso fue “La educación del espirito”, dividido en varios temas, como la violencia, familia, juventud, medicina y la sexualidad, que fuimos invitados a desarrollar. Desarrollados separadamente, los estudios exhibieron una continuidad sobresaliente, ofreciendo a los cerca de 200 participantes un conocimiento sólido y abarcador sobre el tema.

Entre nosotros, muchos y muchos indígenas, de todas las edades, con seguridad mas esforzados que nosotros. Algunas familias viajaron caminando mas de 4 horas para estar, a las 8h de la mañana, en el local del congreso. Muchos compañeros del país hacen un trabajo de estudio y asistencia espiritual en los altiplanos, a cada tres meses. Las aldeas donde son realizados estos trabajos, en primer lugar, son distantes y de difícil acceso. Y también guardan historias casi increíbles. ¿Imaginen espiritas y evangélicos unirse para la construcción de sus respectivas sedes? Pues así paso ahí, talvez por tener pensado en el objetivo de sus trabajos, que es el ser humano, y no los medios físicos dan visibilidad a las tareas.

Los indígenas de Guatemala cultivan la cultura religiosa maya, donde la espiritualidad también se hace presente la manera natural, sin misticismo. Por eso, explican los espiritas de la región, es fácil para ellos aceptaren el Espiritismo.

Involucrados con aquel paisaje y aquel clima desconocidos en Brasil, tráenos el recuerdo a visita de Divaldo Pereira Franco en la ciudad de Coatepeque, cuando seis mil personas de la región estuvieron presentes en una bellísima noche, que dejo marcas no solo para los indígenas presentes, como también para el propio Divaldo, que vivenció experiencias mucho mas allá de lo que esperaba para aquella noche de 1985.

Los indígenas espiritas de Guatemala, así como el auxilio fraterno de los religiosos tenidos como opositores, todo eso son novedades para muchos brasileños. En la verdad, además, encontramos las mismas necesidades espirituales y los mismos deseos de transcendencia, que el espiritismo ofrece por llenar los espacios que havia entre la vida y la muerte, el pasado y el presente, entre el ser y el prójimo.


Vea aquí fotos del evento en Guatemala.

Roni Couto
e-mail: ronicouto@gmail.com